Jóvenes preparados e ignorados

Archivado en Periódicos, Crítica el 29 de Septiembre de 2007

Al acercarme esta mañana a mi kiosko habitual para comprar la primera edición de fin de semana de Público me he llevado una sorpresa cuando el kioskero me ha dicho: “No vendemos Público, lo han retirado por problemas con los beneficios”, por lo visto “ha sido en toda España, no sólo en Sevilla”, ha añadido enseñándome un papel en el que se lo comunican a los kioskeros. Lo raro es que en la web del periódico no hacen mención a nada de esto. ¿Alguien sabe qué pasa? sospecho que el margen de 0.10€ para los kioskeros no está sentando muy bien.

De todas formas, ya que estaba en el kiosko he ojeado la prensa y me he decidido por Diario de Sevilla que hacía tiempo que no lo compraba. Un poco de información más local para un sábado un tanto inestable en el plano climatológico y político.

Pues bien, a lo que iba; normalmente me interesa leer las columnas de opinión de la prensa escrita ya que las noticias, para bien o para mal, las conozco sobradamente por la radio, televisión o internet, y de manera más inmediata; la prensa escrita creo que debería de desarrollar más las noticias (pocas veces se da el caso) y dar columnas de opinión más o menos interesantes.

Al ojear las diferentes opiniones me encuentro con la columna de Bernardo Díaz Nosty en la que acertadamente retrata la ambigüedad con la que los políticos nos tratan a los jóvenes: una generación supuestamente más preparada que todas las anteriores pero que no participa políticamente en la sociedad. Merece la pena leer el artículo, así que transcribo el texto por aquí:

Pasar el testigo

Muchas de las políticas sociales están dirigidas a los jóvenes. Hoy, no es difícil encontrar un primer empleo, pero el salario casi nunca atiende a la lógica de un proyecto personal o familiar. Y si la mayoría decide hipotecarse, a cambio de una guarida en propiedad, la esperanza generacional se tiñe de estrechez e incertidumbre. El esfuerzo colectivo, que ha producido la bonanza económica del país, no se refleja con generosidad entre los menores de 35 años.

Es frecuente escuchar –lo decía ayer el presidente Chaves en Málaga, en el acto inaugural del curso académico–, que estamos ante las generaciones mejor preparadas de Andalucía, con índices de universitarios inimaginables en el pasado. Paradójicamente, estos ciudadanos aventajados permanecen al margen de la gestión política. Muy pocos entran en el círculo de los partidos y, cuando lo hacen, hibernan en un meritar interminable. El confort de las poltronas retrasa los relevos de los patriarcas y, en buena medida, se petrifica la representación política.

Rafael Escuredo fue presidente de la Junta a los 35 años; José García de la Borbolla, a los 37; Manuel Chaves, diputado a los 31, ministro a los 40 y presidente andaluz a los 44, de esto último hace 17. Los jóvenes nacidos en los años cuarenta, con Felipe González a la cabeza, protagonizaron una profunda transformación en la vida política de España, pero tras ellos hay dos o tres generaciones.

El PSOE no ha sabido propiciar que lo mejor de los nuevos andaluces oxigene el espíritu reformista que definió el “partido del cambio”. El estudiante que acaba la carrera no entiende este eslogan, porque lleva viendo a los mismos protagonistas desde que tiene uso de razón, y le resultan mayores, con disfunciones en la construcción del discurso de la nueva cultura. Aquí sí hay una brecha profunda. La modernización va con el curso de la historia, pero es insostenible sobre el tinglado de las cuotas y los capataces.

Parece conveniente despejar incógnitas. Son necesarias algunas orientaciones sobre la continuidad en el mandato excepcional, en tantos sentidos, del presidente de la Junta, con el anuncio de procesos de futuro que no defrauden la fidelidad de un electorado bondadoso. Y trazar una estrategia para la incorporación significativa de los jóvenes mejor preparados al gobierno.

¿Por qué no integrar, en equilibrio, mayores y menores de 40 años, hombres y mujeres en la gestión de la Junta? Esto favorecería el proceso de modernización, que es un cambio de mentalidad y de empuje emprendedor. Las políticas dirigidas a los jóvenes perderían el aparente paternalismo y se harían desde un protagonismo participativo, con la fuerza de la ilusión renovada y en sintonía con la innovación social. Va siendo hora de pasar el testigo. Con más coraje y menos conservadurismo se puede sacar a Andalucía del furgón de cola.

Bernardo Díaz Nosty - Diario de Sevilla - 29/09/07

Actualización
Parece ser que muchos kioskeros están en pie de guerra por los ridículos beneficios que les reporta vender Público. He podido comprobar como no todos los kioskos de Sevilla venden Público. Algunas impresiones de los afectados en el blog publico.wordpress.com. Veremos quién acaba cediendo: Mediapro subiendo el precio o los kioskeros asumiendo los mínimos beneficios.

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2 Comentarios para “Jóvenes preparados e ignorados”

  1. NO_VENDO_PUBLICO Dice:

    Yo no vendo Publico por que con cualquier otro periodico gano mas.

  2. Torchondo Dice:

    Entiendo que los beneficios sean menores con Público, pero, por muy poco que gane siempre será más que si no vende ¿No?

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